Comunicado. El kéfir ha desperado interés entre quienes buscan incorporar alimentos fermentados a su alimentación, particularmente por su relación con la salud digestiva y bienestar. Sin embargo, ante la variedad de opciones disponibles, surge una pregunta importante para los consumidores: ¿Todo lo que dice kéfir, es realmente kéfir?
La respuesta es no, porque la clave del producto está en sus cultivos. A diferencia de otros productos lácteos fermentados, el kéfir se caracteriza por una combinación específica de bacterias y levaduras que, al fermentar la leche, crean compuestos bioactivos nuevos y le dan su característico sabor y propiedades de salud.
Con esta conversación de fondo, Grupo Lala anunció la llegada de Lala Kéfir, una innovación elaborada con auténticos gránulos de kéfir, también conocidos en México como búlgaros, que reúnen bacterias y levaduras específicas, que tienen los beneficios atribuidos al kéfir.
Su desarrollo parte de una premisa clara: no se trata de sumar más cultivos, sino de elegir los correctos. Por ello, Lala trabajó con especialistas para desarrollar un producto que respeta las características originales del kéfir partiendo de los búlgaros originales, combinando investigación, tecnología y conocimiento científico.
“En Lala teníamos claro que queríamos lanzar un kéfir auténtico al mercado. Queríamos hacer la diferencia desde lo que lleva dentro. Nos tomó más de 15 meses este proyecto, enfrentando diversos retos técnicos, tomándonos el tiempo para investigar, desarrollar y crear un producto con los cultivos que realmente caracterizan al kéfir. Definitivamente preferimos lanzar con evidencia. Ese es el valor de esta innovación, un producto auténtico y verdadero, tal como lo merecen nuestros consumidores, y así poder ofrecerles un producto con un gran sabor y beneficios tangibles en Salud digestiva y defensas”, señaló Ana Osorio, directora de Marketing Yogurt Proteína y Funcionales de Grupo Lala.
A diferencia de otros productos lácteos fermentados, el kéfir se caracteriza por una comunidad específica de bacterias y levaduras que conviven en los granos de kéfir -búlgaros- y trabajan conjuntamente durante la fermentación de la leche. Esta composición está reconocida por el Codex Alimentarius, referencia internacional de la FAO y la OMS, que describe los microorganismos característicos del kéfir, incluidas bacterias y levaduras específicas.
Pero las levaduras no solo forman parte de su identidad. Su interacción con las bacterias durante la fermentación contribuye a generar péptidos, aminoácidos y otros compuestos bioactivos que han despertado el interés científico por sus posibles beneficios para la salud. Una revisión de estudios clínicos publicada en 2026 en Healthcare, revista científica internacional especializada en salud, identificó resultados prometedores sobre la relación del consumo de kéfir con la salud digestiva y la tolerancia a la lactosa.
“Cuando hablamos de kéfir, no basta con contar cuántas bacterias contiene. La combinación de bacterias y levaduras específicas encontradas en los búlgaros es fundamental, porque durante la fermentación se generan compuestos llamados ¨péptidos” que han sido estudiados por su relación con la microbiota intestinal y la salud digestiva, pero adicionalmente tiene beneficios que van más allá de la digestión, como el control de la glucosa y el apoyo al sistema inmune. Al analizar otros productos en México, pudimos observar que no contienen “granos de kéfir” y como consecuencia, no necesariamente tendrían los beneficios atribuidos al kéfir. Por eso es importante conocer qué contiene el kéfir que consumimos”, explicó Mary Mondragón, directora del Instituto de Nutrición Lala.
Lala Kéfir es resultado de un proceso de investigación y desarrollo que parte de un cultivo madre de gránulos de kéfir, conservado mediante tecnología especializada para mantener la composición y las características de sus microorganismos vivos. Su elaboración combina cultivos característicos del kéfir con un proceso de fermentación a temperatura controlada. A ello se suma la cadena de frío de Grupo Lala, que permite conservar el producto en condiciones adecuadas hasta su llegada a los puntos de venta.
El resultado es Lala Kéfir, una innovación que amplía el portafolio de la compañía. Ofreciendo ciencia detrás de cada botella: con auténticas levaduras de Kéfir, 19 cepas vivas y activas, con una carga de 30 mil millones de probióticos por porción. Además de ser una opción baja en grasa, sin azúcares añadidos, con vitaminas A y D. Todo esto en una presentación individual y práctica para el consumo cotidiano. Que no tiene sellos ni leyendas y está hecho con la leche mexicana.
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