Agencias. Heineken anunció un recorte global de hasta 6,000 puestos de trabajo como parte de un proceso de reestructuración impulsado por la digitalización y la tecnificación de sus operaciones.
Según la compañía, la decisión se enmarca en una estrategia orientada a optimizar costos y adaptar su estructura organizativa a los nuevos desafíos del mercado. Sin embargo, desde distintos espacios sindicales se cuestiona que los avances tecnológicos estén siendo utilizados como argumento para reducir personal en lugar de reconvertir y capacitar a los trabajadores.
El ajuste se inscribe en una tendencia más amplia dentro de la industria cervecera y alimentaria, donde la automatización y los procesos digitales están modificando las dinámicas productivas a escala global.
La medida abre un nuevo foco de tensión entre empresas multinacionales y organizaciones sindicales, en un escenario en el que la transformación tecnológica avanza a mayor velocidad que los mecanismos de protección laboral.
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