Agencias. Con el objetivo de exponer, monitorear, vigilar y denunciar las malas prácticas y estrategias de interferencia de la industria alimentaria en América Latina y el Caribe, El Poder del Consumidor y la Comunidad Latinoamericana y El Caribe de Nutrición y Salud (COLANSA) presentaron VIA (Vigilando a la Industria Alimentaria), una plataforma colaborativa y de uso abierto para la sociedad civil, academia, estudiantes, activistas y medios de comunicación.
VIA nace como una herramienta clave para visibilizar y denunciar la interferencia de la industria alimentaria en políticas públicas, comunicación, investigación científica y otros espacios que afectan directamente el derecho a la alimentación saludable. A través de un trabajo riguroso de documentación, análisis y denuncia, VIA busca fortalecer el control ciudadano y la rendición de cuentas. Las entidades comerciales, usan una maquinaria de estrategias integradas y sofisticadas. Estas estrategias están diseñadas para proteger y promover los intereses comerciales, a menudo a expensas de la salud pública, el ambiente, la democracia y los derechos humanos, a esto se le conoce como Actividad Política Corporativa.
Durante la presentación, Christian Torres, coordinador de conflicto de interés e interferencia de la industria en El Poder del Consumidor, destacó que VIA surge como una respuesta ante el creciente poder e influencia de la industria alimentaria en la formulación de políticas públicas, en el financiamiento de ciencia, en la violación de derechos humanos y en la manipulación del discurso científico y mediático. “VIA no sólo busca documentar y denunciar casos concretos de interferencia, sino ofrecer una visión estructurada y sistémica de cómo operan estás estrategias en la región de América Latina y El Caribe”.
Por su parte, Ana Larrañaga, investigadora de salud alimentaria de El Poder del Consumidor, compartió los primeros resultados recopilados por la plataforma: 100 casos documentados que evidencian patrones comunes de malas prácticas, las cuales han sido tipificadas de acuerdo con el Marco de Actividad Política Estratégica, una herramienta metodológica que permite clasificar y entender los modos en que la industria influye negativamente en las políticas alimentarias. Entre las estrategias más comunes de interferencia se encontraron la utilización de las leyes para obstruir políticas por medio del cabildeo, las puertas giratorias y la captura del Estado. “A partir de esta sistematización, destacan discursos como el impacto negativo a la economía de empresas, la pérdida de empleos, y que las políticas alimentarias van contra los acuerdos internacionales”, compartió.