Agencias. Un nuevo estudio de Decision Innovation Solutions, encargado por el Meat Institute, cifra en 893 mde (1,020 mdd) el costo del primer año de reinstaurar el etiquetado obligatorio de país de origen (mCOOL) para vacuno y porcino en Estados Unidos, con un impacto directo sobre productores, mataderos, distribuidores y consumidores, y sin evidencias claras de que aumente la demanda de productos etiquetados.
El informe, titulado "The Economic Impact of mCOOL on the Beef and Pork Value Chains", actualiza estudios previos del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) y de la propia industria con datos actuales de producción, comercio y consumo, para evaluar el efecto de reinstaurar los requisitos de mCOOL vigentes en 2013.
Según el análisis, el costo del primer año ascendería a 1,020 mdd, de los que 631.7 mde (721.3 mde) corresponderían al vacuno y 258.8 mde (295.5 mdd) al porcino. La mayor parte de estos importes serían gastos operativos recurrentes, no inversiones puntuales.
De mantenerse, el coste acumulado alcanzaría 4,204 mde (4,800 mdd) en cinco años y 8,846 mde (10,100 mdd) en 10 años, según las proyecciones del estudio.
El informe concluye que buena parte de estos costes de cumplimiento normativo se trasladarían a los consumidores en forma de precios más altos. Se estima un incremento de 731.3 mde (835 mdd) anuales en las compras de vacuno y de 248.7 mde (284 mdd) en las de porcino, un total superior a 980 mde (1,100 mdd) al año en gasto alimentario adicional.
Mataderos, procesadores y distribuidores asumirían la mayor carga de cumplimiento, al ser responsables de rastrear el origen de los animales, mantener inventarios separados, segregar productos, modificar calendarios de producción, actualizar etiquetas y documentar el cumplimiento normativo. El vacuno al por menor concentraría los mayores costes de toda la cadena: cerca de 427.3 mde (488 mdd) en el primer año y más de 4,525 mde (5,000 mdd) en una década.
La carne picada de vacuno, que en 2025 representó el 48% del consumo total de vacuno en Estados Unidos, plantearía dificultades adicionales, ya que combina carne magra importada con recortes de producción nacional para lograr las proporciones de grasa deseadas. Según el estudio, su etiquetado podría costar entre 177 mde (202 mdd) y 602.5 mde (688 mdd) al año, en función de los requisitos concretos adoptados.
Los ganaderos también se verían afectados por una menor eficiencia de mercado, mayores exigencias documentales y menos flexibilidad en la cadena de suministro. El estudio recuerda que análisis previos del USDA ya habían constatado que el mCOOL puede generar distorsiones de mercado que reducen el valor del ganado y elevan los costes de todo el sistema.
"Este estudio demuestra que existen costes reales y significativos derivados del mCOOL, que encarecerían la carne para unos consumidores que ya tienen dificultades para pagar la compra. El mCOOL cargaría a mataderos y ganaderos con costes adicionales en un momento en que los mataderos de vacuno pierden dinero por el menor censo de ganado en 75 años, lo que ha disparado los precios del vacuno vivo”, declaró Julie Anna Potts, presidenta y consejera delegada del Meat Institute.
Y añadió que aplicar el mCOOL ahora "elevaría los costes para el consumidor y podría dañar la demanda", que a su juicio es la principal fuerza que sostiene al sector del vacuno en un ciclo ganadero complicado. La directiva subrayó además que ya existe una etiqueta voluntaria, “Product of USA”, que ayuda a los consumidores a identificar carne de vacuno y porcino nacida, criada y procesada en Estados Unidos, por lo que consideró innecesaria una nueva norma obligatoria.

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